TREBALL DIGNE PER A UNA SOCIETAT DECENT

diumenge, 29 de juny de 2008

COMUNICADO ANTE LAS DIRECTIVAS EUROPEAS SOBRE RETORNO DE INMIGRANTES Y SOBRE LA JORNADA LABORAL DE 65 HORAS

La Hermandad Obrera de Acción Católica (HOAC) ante las Directivas de la “VERGÜENZA” y sobre la que pretende ampliar el tiempo de trabajo en la Unión Europea hasta las “65 HORAS”, como seguidores de Jesús de Nazaret y desde nuestro compromiso apostólico en el mundo obrero y del trabajo, queremos manifestar a la opinión pública lo siguiente:

  1. Rechazamos la Directiva sobre Retorno de la Unión Europea acerca de “los procedimientos y normas comunes en los Estados miembros para el retorno de nacionales de terceros países que se encuentren ilegalmente en su territorio”, aprobada por el Parlamento Europeo el día 18 de junio de 2008, y consideramos este día como de auténtica vergüenza para la humanidad porque supone que por encima de la dignidad de la persona, los derechos humanos y la solidaridad, prevalecen la seguridad de nuestras fronteras y la criminalización de seres humanos, reteniéndolos hasta 18 meses por el mero hecho de cometer una falta administrativa. Dicha medida no supone ningún avance en la política de inmigración. La migración no es un delito sino una oportunidad de enriquecimiento cultural. Es una expresión de la globalización, así como un fenómeno natural y necesario en muchos casos. La migración contiene la oportunidad de crear la conciencia de un solo mundo y de una responsabilidad común para el desarrollo de este mundo en todas partes.
  2. Respetamos la legitimidad del Parlamento Europeo y el carácter legal de la norma, pero denunciamos las posiciones políticas de los europarlamentarios europeos –incluidos los españoles- que han votado dicha norma. Como ciudadanos europeos nos duelen estas posiciones de los políticos y políticas, sobre todo, las de aquellos que en nuestro país dicen defender la igualdad, la justicia social, máxime también cuando dichas posiciones no han sido defendidas desde el programa con el que se han presentado a las recientes elecciones generales. Nosotros consideramos la norma como “injusta” a los ojos de Dios, que para nosotros es Padre y Madre de todos los seres humanos.
  3. Desde nuestra comprensión cristiana, los inmigrantes son nuestras hermanas y hermanos. Acoger a los inmigrantes significa acoger a Dios entre nosotros. El Evangelio del amor al prójimo y al extraño (Mt 22, 34 – 40) nos exige actos de solidaridad con los extraños. La dignidad de la persona está garantizada ante Dios. Esta comprensión aumenta nuestra sensibilidad ante el destino de los inmigrantes, independientemente de su pertenencia religiosa y nacional. ¡No a la Directiva de la vergüenza!
  4. Asimismo, rechazamos la Directiva que sobre el tiempo de trabajo se está deliberando también en el Parlamento Europeo. Denunciamos la posibilidad, prevista en la norma, de la individualización del pacto entre trabajador y empresario, ya que deja aún más al trabajador en una situación de vulnerabilidad e impotencia ante la propuesta de ampliar el tiempo de trabajo.
    Queremos que la jornada laboral en Europa permita a las personas desarrollar todas las dimensiones de su vida (personal, familiar, social, política…) y nos manifestamos contrarios a unas políticas que pretenden reducir los tiempos de que disponemos las personas a un solo tiempo, para producir y para tener mayor flexibilidad y disponibilidad para producir más. Frente a ello decimos que queremos “trabajar para vivir”, queremos “trabajar mejor”, pero no creemos que más horas en el centro de trabajo nos ayuden a alcanzar dicho objetivo. También seguimos proponiendo jornadas reales de 35 horas para todos. Ahora más que nunca, creemos que es necesario gritar que “para que todos trabajen, hay que trabajar menos”. ¡No a las 65 horas! Ni en España ni en Eslovenia, Polonia, Chipre…
  5. Nos comprometemos a seguir denunciando las causas y las consecuencias de la inmigración: el hambre en el mundo, la subida de los precios de los alimentos, que afectan más a los empobrecidos del planeta, la falta de apoyo a la exportación de los productos de los países del tercer mundo por el proteccionismo de los países del mundo rico, la hipocresía europea de promover la inmigración selectiva de los “cerebros” de dichos países, despojándoles de su tesoro más grande que son sus profesionales, etc…
  6. Apoyaremos la potenciación de redes con las organizaciones que trabajan a favor de la integración de los inmigrantes (Pastoral de Inmigración, ONG,s, sindicatos…) y trabajaremos junto con otros para construir una Europa donde avancen los derechos sociales y políticos. Una oportunidad para ello lo vemos en las próximas Elecciones Europeas en el año 2009.
  7. Creemos en otro mundo posible, donde convivamos todas las culturas, donde la riqueza existente en este mundo se redistribuya entre todos, donde las personas dispongan de “un trabajo decente”, que en Europa pasa porque el trabajo se subordine a la persona, ya que es un bien para ella. “Cualquier forma de materialismo o economicismo, que intente reducir el trabajador a un mero instrumento de producción, deshumaniza la esencia del trabajo, porque la persona es la medida de la dignidad del trabajo”(CDSI, 266).

dissabte, 7 de juny de 2008

Declaración final del Seminario del MTCE sobre "Migración y movilidad de trabajadoras y trabajadores en Europa" del 15 al 18 de mayo en Barcelona.

El Movimiento de Trabajadores Cristianos de Europa (MTCE) ha dedicado su Seminario, organizado del 15 al 18 de mayo 2008 en Barcelona al tema de la "Migración en Europa". Objeto de un análisis y de una evaluación particular ha sido, en este contexto, la situación de los inmigrantes ilegales, los refugiados y los demandantes de asilo. Ya en su Seminario del año pasado, celebrado del 10 al 13 de mayo 2007 en Sevilla, el MTCE ha discutido y definido las relaciones y las consecuencias principales del tema de la migración (ver "Declaración de Sevilla de fecha 13/05/2007). En este sentido, nos gustaría recordar el mensaje central de la declaración de Sevilla:
"El MTCE se posiciona a favor de una cultura positiva de la integración y en contra de la imagen de una "fortaleza europea". La UE y los países miembros deben combatir con eficacia en el contexto de la comunidad internacional las causas de la inmigración, la huida y la expulsión. Un elemento primordial es la lucha contra el hambre en el mundo para lograr una justicia global.… La UE tiene que desarrollar una política común de asilo, de inmigración y de visados, que haga justicia a la dignidad de la persona…. La Convención de Ginebra sobre los refugiados tiene que ser un derecho europeo ilimitado y judicialmente controlable…. Cada persona está dotada por ella misma de derechos y de dignidad. Se trata de reconocer éstos derechos, que no pueden ser concedidos por Estados o gobiernos ….. Según nuestra comprensión cristiana, los inmigrantes son nuestras hermanas y hermanos. Amar a Dios con todo corazón significa amar al prójimo como a sí mismo. Acoger a los inmigrantes significa acoger a Dios entre nosotros. El Evangelio del amor al prójimo y al extraño (Mt 22, 34 – 40) nos exige actos de solidaridad con los extraños. La dignidad de la persona está garantizada ante Dios. Esta comprensión aumenta nuestra sensibilidad ante el destino de los inmigrantes independientemente de su pertenencia religiosa y nacional ….."

En adición a la declaración de Sevilla hemos llevado nuestras reflexiones más allá:

- La migración fomenta el intercambio económico y cultural entre las distintas partes del mundo. Ella es la expresión de la globalización así como un fenómeno natural y necesario en muchos casos. La migración contiene la oportunidad de crear la conciencia de un solo mundo y de una responsabilidad común para el desarrollo de este mundo en todas partes. La migración ayuda a entender que un encuentro con personas de otras culturas no constituye una amenaza sino un enriquecimiento.
- Seguimos constatando una injusticia creciente en el reparto de los bienes y de las posibilidades de vida en todos los países de la Unión Europea y en el mundo entero. Esta injusticia obliga en muchas ocasiones a las personas a emigrar, sea de manera legal o ilegal, es decir sin papeles, sin permiso de residencia o de trabajo. Las instituciones de la UE llevan una política de seguridad antihumana, reflejada en el aumento de las medidas de seguridad en las fronteras exteriores de la UE. Así intentan compensar una política económica, de relaciones exteriores y de desarrollo fracasada.
- El MTCE se opone a la idea de someter cualquier medida política en primer lugar a criterios de éxito económico. Esta forma de hacer política incluye también la idea de pensar que la inmigración se puede dirigir con éxito, contratando a trabajadoras y trabajadores cualificados y manteniendo alejados a los refugiados de la pobreza.
- El MTCE se manifiesta también en contra de una tendencia que pretende criminalizar la inmigración ilegal y de someterla a una persecución penal. Toda ley que no pone a la persona, independientemente de su origen social, de su cultura y religión, en el centro de su preocupación es una ley equivocada. La política y la administración en los países de inmigración de los llamados sin papeles deben preocuparse por una regularización rápida, es decir la supresión del status de ilegalidad.
- Dentro de la UE existen tentativas para crear unas reglas comunes que prevén que los refugiados y los demandantes de asilo pueden estar retenidos hasta 18 meses y más. Estos centros de acogida equivalen en muchos aspectos a un encarcelamiento. Por el contrario es necesario acompañar y atender a los refugiados, a los demandantes de asilo y a sus familias ayudándoles a integrarse en los países de acogida.
- Sobre todos los políticos, así como la élite política y económica en general, suelen dibujar unos escenarios de amenaza con respecto a la inmigración. Especialmente en época electoral se alimentan esos miedos a costa de los inmigrantes. El MTCE se opone a este tipo de populismo repetitivo de derechas, propio de los partidos y medios de comunicación conservadores.

El MTCE quiere trabajar para alcanzar los siguientes desafíos y queremos comprometernos en lo siguiente:


- Intensificar el trabajo de formación para nuestros miembros y militantes. Contra los miedos existenciales se lucha mostrando la verdadera realidad de la situación de los inmigrantes.
- Queremos oponernos a las tendencias xenófobas y desenmascarar los modelos de argumentación populistas de derechas, propio de los partidos y medios de comunicación conservadores. Queremos mantener un diálogo crítico con los medios de comunicación que fomentan ese tipo de tendencias.
- Queremos establecer alianzas y crear redes con otros movimientos cristianos, la Pastoral de la Migración, las ONGs y los sindicatos.
- Queremos fortalecer la comunicación y el diálogo con las organizaciones de inmigrantes así como crear grupos interculturales de base, buscar el diálogo con las comunidades musulmanes en nuestras iglesias y en sus mezquitas.
- Queremos conocer la vida de los inmigrantes y de sus familias, cuidando la cercanía y formando comunidades de vecinos. Queremos estar en contacto con las escuelas y de manera especial, buscar el acercamiento a grupos de mujeres musulmanas.
- Queremos ofrecer ayuda directa en los lugares de trabajo, ofrecer apoyo en la búsqueda de un empleo y de una vivienda y animarlos a que se pongan en contacto con organizaciones especializadas de ayuda, como por ejemplo los sindicatos.
- Un desafío particular lo vemos en las próximas elecciones al Parlamento Europeo en 2009. Ante esta posibilidad tenemos que buscar el diálogo con los políticos y candidatos en Europa para explicarles nuestra postura frente al tema de la "Inmigración".

Barcelona, 18 de mayo de 2008.