TREBALL DIGNE PER A UNA SOCIETAT DECENT

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dilluns, 21 d’abril de 2008

Dia de la HOAC 2008

La Hermandad Obrera de Acción Católica, bajo el lema:
«Destapar la pobreza en el trabajo»,
celebramos, el domingo 27 de abril, el Día de la HOAC en 44 diócesis españolas.

Para nosotros y nosotras, este día, es un momento privilegiado de encuentro donde celebrar y compartir la vida de la HOAC con el mundo obrero. Con él que queremos reafirmar nuestro compromiso de recuperar el sentido de la dignidad de la persona, de ser obrero y de ser hijo e hija de Dios, de emplear todas nuestras fuerzas para conseguir un sano bienestar para todos y todas, con decisión, alegría y optimismo; pero sobre todo, nuestra esperanza de contribuir a devolver a Cristo a los pobres, al mundo obrero.

Este año, nos acercamos a los pobres y excluidos del mundo del trabajo tratando de presentar cómo, en muchos casos, no basta con tener un empleo para afrontar con normalidad el desarrollo de las personas y las familias. Hay factores como el acceso a la vivienda, las rupturas familiares y las familias monoparentales, la salud precaria, minusvalías provocadas por accidentes de trabajo, adicciones, endeudamiento excesivo, etc. que están generando situaciones de pobreza en personas con trabajos normalizados, que se agravan cuando el trabajo es precario y se refuerzan con otros factores como son residir en barrios obreros, proceder del fracaso y abandono escolar, la soledad y dependencia, pertenecer a minorías étnicas, población inmigrante… El resultado es que las familias y las personas van acumulando desigualdades en el acceso a los procesos necesarios para la vida y van quedando en los márgenes de nuestra sociedad, iniciando el camino hacia la exclusión, camino que no se compone sólo de una pobreza económica, sino que implica un empobrecimiento humano, una discapacidad social, que le hace disminuir el valor que tiene para la sociedad.

Es necesario denunciar las causas y raíces sociales del empobrecimiento y desenmascarar las estructuras que lo provocan. En nuestra sociedad esto es especialmente importante en la realidad del mundo obrero, pues se tiende a ignorar y ocultar la relación que existe entre mercado laboral y empobrecimiento.Pero a pesar de toda esta dura realidad, nosotros sabemos y experimentamos que se puede vivir de otra forma, con otro estilo de vida donde la persona se pueda desarrollar plenamente como ser humano y sea el centro de todo, de la economía, política, cultura…, donde su dignidad sea respetada y no utilizada como una «mercancía» más, donde el trabajo sea también un proceso creativo, y no solo productivo pues sólo así podrá ser asumido como un proceso de humanización y sociabilidad que posibilite que la persona se realice con otros en libertad e igualdad.

Otra forma de vida donde se trabaje para vivir, donde el tiempo productivo no invada todo el tiempo de vida, y haga posible el encuentro con los otros (familia, amigos…), la participación como ciudadanos en la vida social, cultural y política, y vivamos nuestra fe en comunidad.

Sabemos que todo esto no lo podemos hacer solos, sino que es necesario que entre todos y todas busquemos caminos de justicia que construyan otra persona y otra sociedad.