TREBALL DIGNE PER A UNA SOCIETAT DECENT

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diumenge, 24 de febrer de 2008

Reflexión de la HOAC de Madrid ante las elecciones generales del 9 de marzo

Vivimos en una sociedad donde parece que participar en política se hace sólo una vez cada cuatro años, emitiendo el voto. Donde elegimos a aquellos grupos políticos que mejor pueden defender nuestros intereses individuales o que nos gustan más cuando hablan, y luego, durante el año, nos tiramos el resto del tiempo criticándolos o justificando las medidas que van aprobando. Incluso nos olvidamos de ellos porque parecen que no tienen nada que ver con nuestra realidad cotidiana o que todos son iguales cuando llegan al poder, que van a lo suyo, etc. En definitiva, vivimos la política de forma pasiva, aunque sufrimos en nuestra vida cotidiana las decisiones que se toman en política, ya sea cuando utilizamos la Sanidad, la Educación, el Transporte, vamos a la compra, en el trabajo, etc.

En el proceso histórico de este país hemos avanzado, pasando de una dictadura a una democracia, pero la historia no se termina ahí, debemos seguir adelante hacia una democracia participativa. En algunos pueblos de nuestro país ya se están teniendo experiencias en presupuestos participativos, como por ejemplo en Torreperogil, un pueblo de Jaén.

Desde nuestra perspectiva como creyentes, ante esta situación, deberíamos releer el Evangelio y preguntarnos: ¿Jesús de Nazaret que prácticas tenía?, ¿Cómo anunciaba el Reino de Dios?, ¿Porqué lo mataron los poderes políticos y religiosos de su época? Jesús con su vida nos invita a participar activamente, a ser protagonistas en nuestra vida cotidiana y a contribuir con nuestro trabajo y esfuerzo a que esta sociedad sea cada vez más humana y por tanto más cristiana, a lograr una sociedad donde seamos capaces entre todos de conseguir la plenitud del ser humano en armonía con la naturaleza.

También la Doctrina Social de la Iglesia nos invita a que los cristianos participemos activamente en política, asociándonos junto con otros, ya sea en Partidos Políticos, Sindicatos, Asociaciones vecinales, O.N.G.s, etc. para impregnar los valores, prácticas, planteamientos y actitudes que recibimos de la Fe, y que cada uno vamos descubriendo en el encuentro con Dios, desde la oración, la lectura del Evangelio, la Eucaristía, y desde la reflexión y el diálogo con los hermanos. Por tanto nuestra participación en política no es algo que como cristianos podamos o no hacer, sino que es constitutivo de la Fe.

Nuestra vida debemos dedicarla a la consecución del BIEN COMÚN, como bien de todas las personas y toda persona, trabajando por la justicia, la libertad, la dedicación leal y desinteresada al bien de todos, por un estilo de vida sencillo, una preocupación y amor preferencial por los más pobres y últimos, en todas las realidades que vivimos ya sea en la familia, en la comunidad de vecinos, en el trabajo, en el barrio, en el país y a nivel del mundo.

Ahora tenemos un momento privilegiado de participar en política, aunque no es el único, en las Elecciones Generales que se avecinan. Para ello es importante conocer los programas electorales que las distintas formaciones políticas nos presentan, no las cuatro medidas publicitarias que salen en los medios de comunicación. En segundo lugar dialogar, debatir, junto con otros y otras, estas propuestas y, en tercer lugar, reflexionar cuáles encajan más con lo que vamos descubriendo en el Mensaje de Jesús.

Nos gustaría expresar algunos criterios que a nuestro juicio se desprenden de nuestro ser creyente y que pueden orientar nuestra reflexión a la hora de analizar las distintas propuestas:

1º Por la dignidad de la persona; medidas concretas que favorezcan la igualdad y el respeto entre las personas, sean del país o inmigrantes. El respeto y promoción de la dignidad humana debería atender especialmente a los colectivos más desfavorecidos de nuestra sociedad: jubilados, parados, jóvenes a la búsqueda de un empleo como Dios manda, mujeres…
2º Que prevalezca el bien común frente al bien individual; medidas concretas para conseguir una Sanidad Pública universal y completa, una Educación Pública igualitaria y suficiente para todos y todas, apoyo a los Mayores y Dependientes, acceso a una vivienda digna.
3º Que prevalezca el destino universal de los bienes frente a la primacía del capital; medidas concretas para erradicar la pobreza y la marginación en nuestra sociedad. A nivel de impuestos que aporte más el que más tiene y así se redistribuya la riqueza que generamos entre todas y todos.
4º Medidas concretas que posibiliten la conservación del entorno natural, el medio ambiente y que se haga frente al reto del cambio climático como responsabilidad nuestra ante las generaciones venideras.
5º El trabajo como realización personal y contribución social; medidas concretas que posibiliten la seguridad y estabilidad en el trabajo, contra la precariedad laboral y la economía sumergida.
6º Medidas concretas que impulsen la Paz, el respeto, la tolerancia y la mejora de la convivencia; respuesta ante el terrorismo desde la búsqueda de la pacificación, renuncia a participar en las guerras y en el comercio de armas.
7º En cuanto a la organización de los estados; medidas concretas que posibiliten el respeto a las diferencias culturales, la unidad desde la diversidad y la búsqueda de lo que nos une. Medidas concretas que impulsen la descentralización del poder y la participación mayor de los ciudadanos en las decisiones políticas.
8º Medidas concretas que impulsen la cooperación internacional entre los estados para el desarrollo de los pueblos empobrecidos y erradicar la pobreza en el mundo.
9º Propuestas a favor de la familia como primer núcleo de socialización y red de seguridad, en línea con garantizar una conciliación de la vida laboral que permita atender adecuadamente nuestras relaciones familiares y hacer un seguimiento adecuado de los más cercanos.

Os animamos a participar conscientemente en estas elecciones para contribuir al bien común.